Reversión

M 4.1 Imaginemos por un momento un país que ha invadido otro en una guerra mal calculada y que le reporta importantes gastos militares, sociales y económicos. El gobierno de ese país se da cuenta de que ha errado sus cálculos y que si pudiese volver en el tiempo evitaría la invasión, pero una retirada supone una derrota y esa circunstancia no deseada le obliga a mantener su difícil situación.

Imaginemos un gobierno que promulga una ley que se manifiesta en la práctica injusta y que provoca más problemas de los que resuelve. El gobierno en cuestión ha vendido su ley como la mejor opción y ha empeñado en ella su imagen y su esfuerzo hasta límites que ahora se vuelven en su contra y lo llevan a una situación absurda de la que le resulta difícil salir.

Imaginemos un alto mando de una empresa que toma la decisión estratégica de bloquear cierta iniciativa y que con ella ocasiona manifiestas pérdidas. La opción lógica sería dar marcha atrás y aceptar el error, pero eso supondría admitir un fracaso y ello iría en contra de su imagen de perfección y sabiduría infalible. Por otro lado, se han empleado numerosos recursos en el bloqueo y una vuelta atrás dejaría en evidencia las inútiles pérdidas sufridas.

Estas tres situaciones ponen a sus actores en la difícil postura de mantenerse en el error y seguir provocando daños a uno mismo y a los demás, o dar marcha atrás y revertir la situación en una especie de retirada sensata pero costosa a nivel de imagen. En eso consiste la reversión, en restituir el entorno al nivel anterior a la intervención.

En eso consiste la reversión, en restituir el entorno al nivel anterior a la intervención.

M 4.2 Para que una situación sea susceptible de reversión deben darse las siguientes circunstancias:

  • Debe iniciarse una acción deliberada que lleve a una situación difícil y costosa, en apariencia un callejón sin salida.
  • Debe ser manifiesto el error o el insostenible coste de la acción para un grupo sensato de observadores neutrales.
  • En la mano del que inicia la acción está la posibilidad real de volver atrás y desistir en el plan.
  • En toda la situación prima lo personal, de forma que se anteponen intereses personales a cualquier otro.
  • Volver atrás supondría admitir un fracaso y una derrota o la invalidez de la decisión inicial y, con ello, la invalidez del que toma la decisión.

M 4.3 Una reversión es una situación en la que la parte que ha iniciado la situación difícil se desdice de su decisión y asume su error volviendo atrás. Pero el nuevo escenario creado tras la retirada nunca es igual al anterior a la intervención. Todo movimiento deja su huella y escribe su registro en la memoria de la relación. El estratega escribe su crónica y su currículum con cada movimiento. Las partes toman nota y aprenden de cara al futuro. Además, este tipo de situaciones suele provocar efectos colaterales perjudiciales para terceros en el sentido del coste social, económico, de sufrimiento, etc. Puede que la intención sea volver atrás como si tal cosa, pero el daño está hecho. Entre el punto original y el punto retornado hay elementos diferenciadores claros que suponen el saldo de la reversión. Puede que la parte que revierte extraiga conocimientos para no volver a caer en errores similares en el futuro, pero, aparte de eso, solo cabe apuntarse tantos negativos. Una reversión es la consecuencia de un fracaso y deja en una situación de vulnerabilidad al que fracasa y revierte.

Cualidades de la maniobra estratégica de la reversión

M 4.4 La mejor forma de evitar caer en una situación susceptible de reversión es la de hacer uso de la técnica del globo sonda. Los gobiernos lo hacen del siguiente modo:

  • Ante una medida o ley que se pretende imponer se elabora una información que contiene la esencia de la iniciativa.
  • Se filtra a fuentes que se sabe que van a difundirla sin problemas y se espera.
  • Se recogen datos y reacciones y se contrastan con los efectos esperados.
  • Se recogen aspectos no previstos que la oposición ha detectado y se estudia su impacto y su posibilidad de no caer en estos errores.
  • Después de analizar todo el revuelo generado se decide seguir adelante con la iniciativa ya corregida o se decide volver atrás, con lo que se acusa a algún cabeza de turco de difundir rumores infundados y se niega que se haya pensado tal cosa.

M 4.5 Ante una situación susceptible de reversión, la persona que se encuentra en el callejón sin salida puede:

  • Revertir aceptando la derrota de forma estoica.
  • Huir hacia delante llevando el plan hacia un final indefinido y costoso. Cabe la posibilidad de lograr una victoria, pero siempre será pírrica. Además, los daños colaterales serán tan cuantiosos que la decisión en su conjunto siempre será equivocada.
  • Esperar a que cambie el adversario o las circunstancias en una actitud de resistencia. Es la estrategia de la tortuga, que escondida en su caparazón espera sin hacer absolutamente nada a que pase el peligro en el que ella sola se ha metido.
  • Jugar al juego de las reestructuraciones. Ello supone ofrecer una lectura de las circunstancias acorde con lo que puede ser una salida noble (estoy defendiendo al mundo del terrorismo internacional y ello vale todas las penurias del mundo porque el malo es el otro; cueste lo que cueste mi boicot es necesario para bloquear la aplicación de una norma que va contra los derechos humanos, etc.). Normalmente el empecinado se reconvierte en víctima mártir del otro malvado y no le queda otro camino que resistir hasta el final por dignidad. De todos modos, el adversario también jugará al juego de las reestructuraciones y convertirá al empecinado en un ente agresivo y sin razón que acosa y hostiga al bueno. Puede que sea así o puede que no. Quién tenga la razón dependerá de quién valore el conflicto, pero lo cierto es que siempre se reestructurará por las dos partes cuantas acciones emprenda la otra. La clave y el juez decisor de la verdad siempre serán los terceros que otorgarán la razón de forma totalmente interesada a la parte que más les convenga.

M 4.6 La persona que se enfrenta a quien persiste en su actitud sin llegar a revertir la situación tiene varias opciones:

  • Forzarlo a persistir para que acabe de estrellarse, de agotar sus recursos, de agotarse él mismo, de buscarse en definitiva nuevos problemas con su actitud. Involucrar a terceros poderosos para que se enfrenten con él.
  • Venderle una salida honrosa. Una muy sabia opción. Muchas veces el empecinado no vuelve atrás por no quedar en evidencia, es entonces una estrategia inteligente ofrecerle una salida que le permita mantener cierta imagen ante terceros. Esta operación debe hacerse, lógicamente, de forma confidencial. En toda negociación debe tenerse presente este punto de manera muy especial.