Poder

Los 5 determinantes de las relaciones de poder

determinantes del poder

Las relaciones de poder dependen de 5 factores determinantes. Solo podemos alcanzar el éxito en nuestras relaciones de poder si manejamos bien estos factores o, al menos, si los manejamos mejor que nuestro rival, porque las relaciones de poder, como todas las relaciones, dependen siempre de lo que hagan las dos partes.

No podemos seguir simplificando más tiempo el concepto de poder y confundirlo con el de recurso. El dinero no es poder, tampoco las relaciones, ni el estatus. Todo eso está bien, facilita y privilegia la situación de poder, pero no es el poder.

El poder interpersonal es una posición que resulta de haber hecho bien las cosas. Es una situación resultante, pero no es un a priori de nada. Solo lograremos una situación de poder si manejamos bien nuestros recursos y si somos diestros en el manejo de la forma en que dependemos de los demás, así como la forma en que los demás dependen de nosotros.

Los 5 factores de las relaciones de poder

No podemos afirmar que existen tipos de poder. La clasificación absurda de tipos de poder tales como el coercitivo, el legítimo, de recompensa, informativo, de referencia o experto, en definitiva, solo confunde el concepto. Está bien para personas sin inquietud intelectual y con poco interés en el tema. Según la teoría de la dinámica y estrategia interpersonal, el poder es una situación en la relación, si es legítimo o coercitivo y demás, es irrelevante y secundario.

Solo lograremos una situación de poder si manejamos bien nuestros recursos y si somos diestros en el manejo de la forma en que dependemos de los demás, así como la forma en que los demás dependen de nosotros.

El poderoso es quien utiliza bien sus recursos para que de alguna manera los demás sigan dependiendo de él en algún sentido, o de manera que dependa lo menos posible de los demás. A partir de ahí, si es legítimo o coercitivo lo que hace, son matices de forma, pero no de fondo.

¿Cuáles son los determinantes de las relaciones de poder?

Son 5 factores, y son claves y muy importantes todos ellos, porque cuando uno falla, entonces falla toda la situación de poder y, en una palabra, perdemos poder en la relación.

Veámoslos

Los recursos

En primer lugar debemos referirnos al que es el factor estrella, el más evidente: los recursos con que contamos, tanto personales como materiales. Evidentemente, mucho dinero, un buen puesto, muchas relaciones, una gran inteligencia, un gran equipo, ser rico en un país del G8, todo eso sitúa a cualquiera en una posición privilegiada para lograr poder. Pero, una cosa no lleva a la otra. Si falla cualquiera de los otros cuatro factores, todo eso no sirve para NADA. Cero.

Los recursos, por otro lado, independientemente de cuales, y cuantos sean, están sujetos a unas dimensiones, que hemos visto ya en otro sitio, que es conveniente tener muy claras.

Si todo lo anterior fuera cierto y tener todas esas cosas garantizase el poder, no veríamos subir a los pobres hasta alcanzar estatus increíbles, ni veríamos caer a los ricos supuestamente blindados con sus posesiones. Si fuese así, y los recursos garantizasen el poder, cualquiera que los tuviese automáticamente sería poderoso, y no es así. Hay gente con mucho dinero que no es poderoso en absoluto. Hay personas que no saben manejar sus recursos. Hay otras que no saben verlos ni detectarlos. Hay quien los tiene y no los usa.

En definitiva, las cosas no son tan simples como “tanto tengo, tanto puedo”.

Las necesidades

Las necesidades son las grandes impulsoras de la conducta humana. Del mismo modo, son la gran ruina en muchas ocasiones. Unas necesidades que irremediablemente conducen a alguien a algo negativo para su estatus, su persona o su futuro, suponen un importante escoyo para su crecimiento, o un gran motivo para su caída.

Las necesidades son las grandes impulsoras de la conducta humana. Del mismo modo, son la gran ruina en muchas ocasiones.

En el lado positivo, las necesidades son el motor de todo cuanto da sentido a nuestras vidas. Hemos visto en otro lugar dedicado a las necesidades personales que, al margen de lo importantes que son las necesidades estratégicas, puntuales u operativas, son las necesidades referentes las que de verdad nos impulsan o nos atraen según se quiera ver.

Esos motivos profundos e íntimos también tienen sus propiedades que debemos analizar una a una como expertos sociales. Cuando se toma conciencia de estas necesidades, tanto de las propias como del otro, entonces podemos entender de verdad nuestra conducta o la de los demás.

Por citar algunas de las propiedades cabe reflexionar a cerca del hecho de que las personas se conocen muy poco a sí mismas. Además, no podemos obviar cuestiones clave: como que toda necesidad implica una carencia, o que las necesidades referentes nunca son saciables, o que primero necesitamos algo y luego razonamos que lo necesitamos, también el hecho de que las indecisiones son en realidad conflictos entre necesidades, o también que el miedo magnifica las necesidades… invito a consultar las propiedades de las necesidades porque es un tema crítico en el contexto del poder.

Las relaciones

Dado que siempre somos lo que somos en relación a los demás, nuestras relaciones son muy importantes. Pero no debemos confundir el concepto de relaciones con el de recursos. No se trata de que cuanto más relacionado se esté mejores posibilidades se tendrán, máxime si las relaciones son con poderosos e influyentes. Esa forma de ver las relaciones las considera como recursos, y no nos referimos a eso.

Cuando hablamos de relaciones nos referimos a las dependencias percibidas de las partes. Es decir, que todos dependemos de otros para algo, luego cuanto mejor posicionados estemos en este punto de dependencias, menos necesitaremos y más nos necesitarán, con lo que aumentará nuestra posición de poder. Es algo muy simple y muy complejo a la vez.

Todos dependemos de otros para algo, luego cuanto mejor posicionados estemos en este punto de dependencias, menos necesitaremos y más nos necesitarán, con lo que aumentará nuestra posición de poder.

Esto nos lleva a un detalle importante, en tanto que las dependencias, por muy reales que sean, siempre son percibidas. De esta forma hay quien necesariamente depende de otros sin reconocerlo y, al contrario, hay quien depende menos de lo que piensa, con lo que no utiliza todo su potencial.

Estudiando la naturaleza de la relación vemos que tanto nuestras relaciones libres como circunstanciales son siempre asimétricas. Ello nos abre unas posibilidades importantes para manejar el ámbito de las relaciones a nuestro favor. Con ello podemos movernos en el universo social para desequilibrar más la asimetría a nuestro favor. Es una forma clara de alcanzar mayores cotas de poder interpersonal.

La clave de todo está en cómo seamos de hábiles percibiendo el modo en que dependemos de otros y viceversa. También del modo en que seamos capaces de crear asimetría en la relación. Sobre todo, es importante saber gestionar bien las relaciones circunstanciales porque en ellas está la posibilidad de que nuestro poder se vea mermado.

La interacción

Con el factor de la interacción entramos de lleno en el terreno de la estrategia interpersonal. Con la dinámica interpersonal estudiamos el modo en que estamos a modo de foto estática o de mapa de la situación. Para ello valoramos nuestros recursos, nuestras necesidades más profundas y nuestras relaciones. Eso es lo que tenemos aquí y ahora.

Con la estrategia interpersonal valoramos dos cosas: cómo interactuamos y qué estrategia adoptamos.

La interacción nos lleva de lleno al terreno de la comunicación porque somos entes sociales que vivimos en una constante comunicación. Independientemente de los otros factores, dependiendo del modo en que interactuemos obtendremos mejores o peores posiciones de poder. En cierto sentido desde esta perspectiva somos lo que hacemos.

Independientemente de los otros factores, dependiendo del modo en que interactuemos obtendremos mejores o peores posiciones de poder. En cierto sentido y desde esta perspectiva somos lo que hacemos.

Tanto la interacción primaria, que es la que se produce antes de que se intercambien mensajes, como la interacción secundaria, que es la que se da cuando comunicamos, deben manejarse con cierta habilidad. De su buen manejo y de su hábil uso depende que nos movamos hacia el éxito de cara a la consecución de nuestros intereses.

Es por ello que la interacción en sí es de vital importancia para los especialistas en el ámbito interpersonal. También es por ello por lo que el poder depende mucho de qué hacemos cuando interactuamos con los demás. Una vez más, no todo depende de los recursos, porque una mala interacción con alguien del que dependemos lo termina arruinando todo.

Los movimientos y las estrategias

Con este concepto de movimientos y estrategias nos referimos a lo que hacemos. Es el capítulo de la acción. Evidentemente es tan importante o más como poseer buenos recursos. Si no nos sabemos desenvolver o tomamos decisiones erróneas, todo nuestro patrimonio de recursos no nos servirá de nada en la lucha por el poder interpersonal.

Si no nos sabemos desenvolver o tomamos decisiones erróneas, todo nuestro patrimonio de recursos no nos servirá de nada en la lucha por el poder interpersonal.

Recordemos que la lucha por el poder interpersonal es natural y cotidiana. Con este concepto no solo nos referimos a lo que hacen los directivos por escalar, o los políticos por gobernar. Con el concepto de la lucha cotidiana de poder nos referimos a absolutamente todo aquello que hacemos por defender nuestras necesidades del momento, aunque esas necesidades sean tan triviales como conseguir un asiento, el último bote de lentejas del estante, o el mejor sitio para tumbarse a tomar el sol. El ser humano lleva la rivalidad en su naturaleza más profunda.

Los movimientos son acciones simples y las estrategias son planes organizados más o menos complejos orientados a un fin. De las estrategias derivan los movimientos.

Malas estrategias cuestan gobiernos, fortunas, empresas o matrimonios. Malos movimientos cuestan el fracaso de buenas estrategias. Las relaciones de poder dependen, por lo tanto, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos.

Conclusiones

Por no extendernos más, vamos a dejar unas conclusiones a modo de ideas que de por sí darían para artículos completos sobre las relaciones de poder.

  • Las relaciones de poder son un hecho social.
  • El poder no depende solo de lo que tenemos. Nadie es poderoso porque sí y para siempre.
  • No existen los tipos de poder, porque el poder es una posición en las relaciones sociales. Las clasificaciones de los tipos de poder son absurdas.
  • Nuestra posición de poder puede mejorar si afinamos bien los 5 factores que lo fundamentan. Igualmente, una mala gestión de tan solo uno de los 5 factores nos lleva al fracaso asegurado.
  • El poder es patrimonio de todos dentro de nuestras posibilidades, porque siempre tenemos cotas y parcelas de poder RESPECTO A OTRO. El poder no es en estado puro, es en relación a los demás. Por lo tanto, en determinadas parcelas y respecto a determinadas personas, somos poderosos.
  • Las relaciones humanas nunca pueden estar exentas de la lucha por las cotas de poder, porque tenemos intereses divergentes que se solapan. Para conseguir mis objetivos, lo más probable es que tú no puedas alcanzar los tuyos, lo cual nos lleva a una rivalidad abierta y hostil, o civilizada y ordenada, que es lo absolutamente habitual.

Todo lo expuesto aquí es un reflejo resumido de la naturaleza de nuestras relaciones de poder. Ignorarlo es no querer ver, y el que anda sin mirar acaba tropezando o metiéndose en un hoyo.

¿Estás de acuerdo? Espero tus sugerencias, comentarios e impresiones.

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Como psicólogo, después de toda una vida dedicada a la gerencia y organización de grupos pienso que el ser humano no puede entenderse si no es en relación con los demás. Me alegro de poder compartir contigo mis aprendizajes a cerca del complicado mundo relacional.
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